Tenía esto abandonado. Algún día, lo prometo, me pondré juiciosa... Es que con esta cantidad de trabajo que se me ha atravesado haciendo los modelos para el año que viene no he tenido cabeza para nada.
Además, la cuestión de la rumba... ustedes saben... disminuye mis fuerzas...
La semana pasada tuve una cantidad abrumadora de trabajo, tanto, que el viernes tuve peleas con todo el mundo porque sencillamente no quería salir a la calle.
El sábado "él" me recogió temprano, me dijo que tenía pases vip para Electrolux. Fuimos a almorzar, luego estuvimos un rato en su casa repitiéndonos Eternal Sunshine como por quinta vez y luego fuimos al SimónBolívar.
Yo la verdad recuerdo poco, estaba perdida en las drogas. Bueno, no todas las drogas, sólo me dediqué a fumar porro como si fuera el último día de mi vida. Igual, la rumba estuvo calmada y no quería andar dando escándalos por ahí.
Luego nos fuimos para LaCigarra, allá era la rumba de remate. Y fue mi muerte. ¿Porro? qué es eso... De eso no se probó en toda la noche.
Pasamos delicioso, luego nos fuimos para el apartamento de unos amigos por la circunvalar hasta por la mañana, tomando whisky, jalando, delicioso.
El apartamento divino, son un par de amigos gays, uno es diseñador y el otro periodista, y hace 2 meses decidieron irse a vivir juntos y son una de las parejas más hermosas que conozco. Nos atendieron de lujo, hicimos brunch para todos y luego cada uno tomó su camino.
Yo me fui a dormir. Por la noche estuve en cine, compré unos calzones hermosos y me fui a dormir. El domingo fue día de depresión. Me dediqué a ver películas y a oír los reproches de cierto personaje al otro lado del celular. Me preguntaba por qué no había aparecido la noche anterior (sábado) si íbamos a irnos para su casa. No entiendo por qué a veces los hombres no entienden cuando uno NO quiere.
Decidí irme a dormir a la casa de "él". Me sentía deprimida pero por suerte todo se solucionó.
Y esta semana todo ha estado normal. Abunda la calma, como leí en un blog de esos que uno encuentra en Tol. Raro, de vez en cuando uno encuentra algo medianamente decente y sin nada de ñoñerías, como el de esta niña Juana. Lástima que cerró, me hubiera encantado conocerla mejor.
Creo que mañana vuelvo a escribir acá... Creo...
Casi me muero el martes. O por lo menos eso era lo que sentía.
Un amigo que no veía hacía más de seis meses -vive en Santiago- vino a visitar a su familia y a sus amigos, y mi cita en su ocupada agenda fue el lunes.
Nos fuimos para el Pub a tomar cerveza y salimos después de no sé cuántas jarras, ya lo olvidé. Iba a ir a dejarme en mi casa, pero después de una conversación bastante caliente y de una parada en una licorería, decidimos irnos para su casa.
Tomamos mucho, jalamos mucho -extrañaba la colombiana- y le dimos un repaso a su kamasutra. Nos vemos cada año, cada año pasa lo mismo.
Si yo pudiera decir, con la mano en el corazón -y bueno, en otras partes- con quién me gustaría pasar el resto de mis días, diría que con él. Pero querer no es poder, así que me conformo con su cariñito de lejos y el resto de cosas que me da cuando estamos cerca.
Me desperté a las 10:30 de la mañana y llegué a trabajar cerca del medio día.
Afortunadamente acá no tengo horario fijo, pero de todas maneras, qué descaro llegar a esa hora.
Todo el día me la pasé vomitando y con ganas de morirme, pero fui a las reuniones, recibí las llamadas, estuve pendiente de los correos y coordiné todo, como siempre lo hago. Mi trabajo... Ese es otro tema aparte, en otro momento hablaré de eso.
La secretaria que me odia me miraba de reojo con ganas de gritar que yo era una desconsiderada, y todas esas cosas que me dice cuando llego tarde, pero ella sabe que no se puede meter conmigo y que el que tiene rabo de paja no se puede acercar al fuego. Ella lo tiene claro...
Bien, anoche fui a comer con "él". Decidió que lo mejor para mí era llevarme a un restaurante rico y sencillo para que se me pasara la depresión en la que estaba. Fue pasta, la pasta siempre cae bien. Merlot y a dormir.
Hoy todo ha estado normal, calmado. He recibido llamadas raras, de esas que uno nunca piensa recibir, pero eso me emociona.
Estoy aplicando para una maestría y ojalá las cosas salgan bien.
Además, estoy empezando a buscar un sitio para donde irme ahora en el puente de julio. Sola, quiero irme sola. De paseo, un par de días. "Retiro espiritual". Vamos a ver cuánto me dura el afán...
Ilusa, llegué a pensar que podía desmadrarme aquí en este espacio pero veo que la intolerancia de ciertas personas es tal que incluso alguien se atrevió a llamarme "puta de mierda".
No pienso darle trascendencia a alguien que seguramente se calentó pensando en lo buena que debo estar, aunque diga lo contrario.
Acá no vengo a contar mis cosas para provocar envidia. Incluso, si al día de hoy me preguntaran por qué las cuento, podría responder que el psicólogo me cae mal y decidí eliminarlo de mi lista de "pendientes", a cambio de un blog. Eso no es cierto, obviamente.
Lo que dijo Amelie es verdad, yo no he amarrado a nadie a leer mi espacio y el que quiera entrar, que venga, pero sin groserías, que bien cansada estoy de imbéciles en la vida real como para que vengan a meterse con mi vida virtual. Y sí, me da mucho susto. Pero no de lo que pueda llegar a pasarme, eso me tiene sin cuidado. Igual, creo que el exceso nunca ha sido un buen amigo mío.
El único miedo que me da es que me descubran, como dije al principio.
Ahora, luego de esta pequeña aclaración (e insisto, este es MI blog y al que no le guste, no lo lea), debo aceptar que el fin de semana pasado alcancé a sentir, en algún momento, que me hacía falta reflexionar con la pantalla. Es lo que uno hace, en últimas.
Es que estuve viajando, de trabajo. Tenía que estar viernes y sábado en la mañana en una ciudad de la Costa (Cartagena) firmando unos convenios con la empresa. Me fue muy bien, me gusta mucho que me vaya bien en el trabajo.
Me fui con "él" y con mi jefe. "Él" tiene una casa allá, hermosa, cerca al mar y en pleno Centro Histórico, entonces decidimos quedarnos hasta el domingo en la noche, unos días de descanso no le caen mal a nadie.
Fue un fin de semana bastante calmado y eso me gusta. Caminamos por la ciudad y me sentí bien.
Más o menos en octubre estuve allá en un evento con una gente española y fue una experiencia traumática, con una persona traumática, pero esta vez todo fue diferente.
Llegamos anoche, él se fue para su casa y yo para la mía. Quería escribir acá pero estaba cansada y tostada por el sol, así que me acosté a consentirme un poquito y luego me dormí.
Hoy todo ha estado calmado, menos mi mamá. Anda con los pelos de punta por mis viajes, por mi excesiva cantidad de trabajo y por "él". Ella cree que hay matrimonio a la vista, y aunque me encantaría y no deshecho la posibilidad, creo que todavía estoy muy joven -y soy muy irresponsable- para adquirir un compromiso de ese tipo.
Aunque no sé, creo que es algo que tendré que pensar bien.
Nos vemos.
El sábado en la tarde decidí pasar por donde el peluquero. Decidió que lo mejor para mi depresión post-fiesta era un cambio radical en mi look. Me tinturó el pelo de un rojo hermoso y me hizo un corte que, no es por nada, pero me queda bastante bien.
Por la noche salí con "él". Primero pasamos por la librería que queda cerca, yo compré un par de libros que quería leer hace rato y él una de sus revistas de mujeres. Luego fuimos a comer a un restaurante delicioso en la Zona G. Al final decidimos irnos para su taller en La Candelaria, prendimos la chimenea, cocinamos y tomamos vino hasta que estuvimos borrachos y felices.
El domingo nos levantamos tarde, desayunamos un brunch delicioso en el lugar de siempre y por la tarde caminamos mucho, cogidos de la mano y enamorados.
La relación que llevo con "él" es extraña, llevamos bastante tiempo juntos, desde la universidad (2 años). Luego contaré eso...
Me dejó en mi apartamento en la noche, yo me quedé leyendo y fumando hasta tarde.
Hoy el niño del sábado me llamó a la oficina. Al parecer en algún momento de la noche yo le mencioné en qué empresa trabajaba. Me preguntó si estaba esperando la llamada. Le dije que no.
Un par de frases de cortesía y eso fue todo.
Ya es jueves, el círculo empieza de nuevo.
Creo que fue un error abrir este blog. A veces siento que tengo tantas cosas para decir pero que de alguna forma siento pena al momento de decirlas.
Pena, sí, porque leo los blogs que hay en este sitio y son pocos los que he visto que hablen sin censura de la vida personal del autor. Yo quisiera decir muchas cosas, pero siento que puedo, de alguna forma, ser juzgada por mis actitudes.
Aunque pensándolo bien, ustedes no me conocen. Y yo puedo decir cuanta burrada se me pase por el frente y se supone que nunca lo van a saber.
Es que lo digo porque son pocas las personas que lo hacen. Sí, tengo un trauma, lo sé. Nadie tiene por qué repetírmelo.
¿Nadie conoce algún blog REALMENTE personal?
Igual, qué más da, ya estoy acá... Y después de la inútil introducción, lo que pasó fue lo siguiente.
El viernes salí de trabajar, estaba cansada y quería ir a mi casa a darme un baño en la bañera y acostarme a dormir. Sonaba bien, había sido una semana dura y el jueves había terminado en una situación extraña con "él" (se queda así por el momento).
Salí de acá, entré a cierto centro comercial bien conocido acá en la capital, compré un top hermoso, verde limón, llegué a mi casa y decidí que debía estrenármelo esa misma noche. Llamé a mi amiga de fiesta (J.) y nos fuimos de levante a uno de esos bares de la zona rosa (la 82, que no piensen que rumbeo en el sur).
Levantar es fácil. Los hombres son tan simples que con una mirada caen redondos. Además, nadie podía resistirse a este par de bellezas.
Ay sí, sueno superficial, pero a mí que no me vengan a decir las mujeres -hablo de ellas en tercera persona porque son una raza increíble- que no les gusta irse de levante. Eso sube el ego... ¿A qué mujer no le diga que es una hembra y que es inteligente?
En fin, nos conseguimos un par de niños divinos -digo niños porque eran menores que nosotras- que nos llevaron para la casa de uno de ellos a las afueras de la ciudad. Nos drogamos, nos emborrachamos, follamos hasta que morimos, vimos el amanecer y al otro día nos llevaron hasta nuestras casas.
El sábado estuve de muerte, "él" me llamó todo el día, me preguntó qué había hecho, y como también cree -como yo- en las relaciones abiertas, le conté todo con lujo de detalles. Lo único que me recriminó fue no haberlo invitado, hubiera sido del putas un trío.
Luego sigo contando, tengo que ir al supermercado.
Me hizo falta escribir acá el fin de semana. Pero creo que estuve demasiado ocupada disfrutando las 72 horas de fiesta que mi ciudad me tenía preparadas.
Yo trabajo en una pequeña empresa de relaciones públicas y la verdad, no tengo una buena relación con mis compañeros de trabajo. Ellos dicen que yo estoy medio loca, yo digo que ellos son unos amargados, por no seguir llenando la lista de adjetivos.
Hoy estoy muy ocupada. Y con un guayabo que está a punto de hacerme tirar por la ventana. Fue un fin de semana de muchos excesos y siempre vuelvo a la oficina pensando en que debo controlarme y que no es saludable despertarse en una cama ajena y con alguien "ajeno", del que uno a duras penas recuerda el nombre, pero la verdad es que por el momento no estoy interesada.
Está bien, lo acepto, algún día tendré que sentar cabeza, pero es que soy linda, joven, inteligente y exitosa. Creo que merezco un poco de diversión...
Creo que esto de los blogs funciona así: a medida que uno tiene más confianza habla más, ¿me equivoco?
Esto va a ser interesante...
Quiero hacer un experimento. Este es mi experimento... Jugar a que nadie me descubra. A que nadie que me conozca llegue hasta acá.
Hoy leí muchos blogs, me tomé a pecho mi papel de lurker (palabra que también aprendí hoy).
Busqué mucho en la red de los blogs de este cagado y demente país -Colombia- y me encontré con varias cosas que nunca imaginé posibles.
(Hey, lo de "cagado" es un cariñito. Ahora no vayan a llegar a cantarme la típica Por qué no se van del país de los ya muy pasados de moda Prisioneros -que los odio, por cierto-).
O sea, lo que digo es que yo siempre he vivido en mi universo medio paralelo con Internet, al principio entraba a chats, luego tuve ICQ, Messenger, Gmail... Todas esas cosas... Y pues nunca dejo de sorprenderme de las cosas que uno encuentra. Le conté hoy a un amigo que había abierto un blog y casi me mata, me dijo que era lo último en "relaciones e-dementes" y que (no nena, gracias) él no estaba interesado.
En fin, como que me encontré con varias cosas curiosísimas. Nunca me imaginé que existieran comunidades... ¿Me entienden? O sea, por ejemplo BlogsColombia y TOL, que se me hacen puros grupos de geeks. Es que no sé, como que siento que muchas de esas personas no tienen una vida real fuera del mundo virtual y eso me parece de quinta.
No sé, vi muchos patrones en todos los blogs que leí. La gente hace listas absurdas de datos, incluso leí una de un tipejo con 1000 datos... Qué horror. En fin, seguramente al final termine cayendo en el jueguito de "conózcanme y díganme que soy la putería".
Creo que sobre eso hablaré luego. Tiempo es lo único que tengo, antes del fin...
Adiós, que hoy es viernes y, obviamente, me voy de Rumba.
No sé cómo funciona esto de los blogs. Punto. O sea, ¿se supone que me debo dedicar a escribir todo lo que se me pase por la cabeza?
Qué bien... Soy una blogger anónima y acá puedo irme lanza en ristre contra el universo entero.
¿Y nadie se va a dar cuenta de quién soy en realidad?
¿Y nadie me va a juzgar?
¿Nadie me va a tildar de demente?
Súper!!!
Creo que esto va a estar interesante...